HISTORIA DETRÁS DE FILI Y ENZO

Hola, mi nombre es Nicole Toledo

Soy la mamá de Fili y Enzo y una mujer enamorada de las celebraciones desde que tengo memoria. Siempre me han gustado las reuniones familiares, los encuentros con amigos y la sensación de tener la mesa llena, rodeada de personas que quiero.

Hace 8 años me convertí en mamá y hace 7 descubrí lo que hoy siento como mi verdadera vocación: crear experiencias y celebraciones para niños y sus familias.

Durante muchos años ayudé a mis amigas a decorar los cumpleaños de sus hijos. Me fascinaba organizar, mover cosas, pensar en cada detalle, montar y desmontar espacios. Pero fue cuando Filipa, mi hija mayor, cumplió un año, que algo cambió dentro de mí. Quería hacerle el mejor cumpleaños posible, con la decoración más especial, pero, sobre todo, quería hacerlo todo yo misma.

Desde ese primer cumpleaños empecé a planear cada celebración con meses de anticipación. Hacía todo: imaginaba el concepto, organizaba cada detalle, montaba la decoración e invitaba a nuestros amigos y sus familias. Sin darme cuenta, estaba construyendo lo que años después se convertiría en la empresa que más felicidad me ha dado en la vida.

Cuando Filipa cumplió 3 años, la convencí de hacer una fiesta temática de plastilina. Diseñé absolutamente todo: las sillas, las sorpresas, los juegos y cada detalle de la experiencia. Ese día, entre risas y conversaciones, varias personas se me acercaron a decirme: “Tienes que hacerle el cumpleaños a mi hijo”. “Ayúdame con mi fiesta”. Y sin darme cuenta, ahí empezó todo.En ese momento entendí que quería dedicarme a crear sueños, a llenar espacios de risas, música, dulces y momentos inolvidables para las familias.

Tiempo después nació Enzo, mi hijo, y con él descubrí un universo creativo completamente nuevo. Gracias a él empecé a imaginar otras temáticas, otros colores y nuevas formas de celebrar. Comencé a crear fiestas para los dos por cualquier motivo: Pascua, Halloween, Navidad, amor y amistad, Janucá o simplemente por la felicidad de reunir a las personas que más queremos.

Sin darme cuenta, esas celebraciones se fueron convirtiendo en mucho más que reuniones especiales. Se transformaron en la manera más bonita de crear recuerdos, conectar personas y hacer felices a quienes compartían esos momentos con nosotros.

Poco a poco, lo que empezó como una pasión se convirtió en un negocio real. Cada vez más amigas y familias me buscaban para ayudarles con las fiestas de sus hijos. Recuerdo con muchísima emoción la primera vez que me escribió alguien que no conocía. Sentí que ese era el momento que había esperado durante años.

Con el tiempo entendí que no solo hacía decoración. Empecé a crear experiencias completas para que las familias no tuvieran que preocuparse por nada y sintieran que, al llegar, entraban a un mundo imaginario.

Me inspiraba viendo películas con mis hijos, aprendiendo nuevas técnicas, creando cosas con mis propias manos y cuidando cada detalle para lograr algo muy simple pero poderoso: hacer felices a los niños y a sus familias. No cambiaría por nada la emoción de entregar una fiesta y ver las sonrisas de quienes la viven.

Después llegó el momento de darle nombre y dirección a este sueño. Tras muchas conversaciones y búsquedas entendí que todo había nacido gracias a ellos. Y así apareció: Fili y Enzo, creando mundos imaginarios.